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¿De un canto ilustrado a uno para colorear?

24 de julio de 2026 por
¿De un canto ilustrado a uno para colorear?
Pableras García SpA

Ya había escrito una nota sobre los coloring books y el porqué de su utilidad, usos, orígenes y posibilidades, pero nunca me había detenido a reflexionar sobre este one-hit wonder que tuve alguna vez. Me refiero al libro Víctor Jara, Un Canto Ilustrado, publicado años atrás como un compilado de canciones seleccionadas e ilustradas que, junto a las letras, dieron forma a un bonito cancionero.

Pero ¿y qué pasó después? ¿Tuve intenciones de hacer otros libros? Por supuesto, existieron tales motivaciones; de hecho, hay proyectos lastimosamente pausados por varias razones. Entonces surge una pregunta: ¿debería ahondar en eso? Probablemente no, pero como a la gente le gusta el chisme, contaré un poco sin profundizar:

  • Hacer eso que denominan "reinventarse" implica una curva de aprendizaje relevante.
  • Trabajar en cosas ajenas a tu profesión desvía el tiempo que podría estar destinado a tareas propias de hacer un libro con investigación e ilustraciones.
  • Hay cuotas de responsabilidad en todo esto, errores que resuenan en el tiempo y, a veces, toca escuchar esa voz interna.
  • Opté por estudiar ciertas materias y decidí dar forma a un nuevo proyecto, el cual consiste, puntualmente, en haber creado este sitio y una tienda online.
  • Hay decepciones que marcan y eso también implica entender por qué uno hace ciertas cosas, por qué cree en otras y por qué ocurren cambios.

Bueno, para hablar del libro de Víctor lo haré en retrospectiva y a partir del último punto, ya que el devenir de ciertos sucesos históricos y sociales, como también personales, fueron bastante decepcionantes; pero, a la vez, me di cuenta de que estaba viviendo la realidad de un sistema, sin claridad y sin objetividad, y cuando no se comprende bien esa realidad, es fácil perderse en el camino o caer en manos de quienes sí entienden a cabalidad cómo funciona todo esto.

Cuando hice las ilustraciones del Canto Ilustrado, "fueron hechas desde la guata", dirán algunos. Sin embargo, yo prefiero decir que lo hice desde el cariño y la admiración por Víctor, más no desde un fanatismo, como fácilmente también se podría inferir. Pero, en concreto, como noté que había quedado bien, me animé a que se volviera realidad y resultó.

Y fue precisamente ese cariño y convicción lo que, en aquel momento, me impidió ver algo lógico u obvio: que había hecho un producto vendible para una editorial, interesante para algunas personas, algo que también provocó que cierta gente me viera "de otra forma", o que otros intentaran instrumentalizar; en fin, cosas que ocurren cuando existe un interés por algo bien hecho. El asunto es que todo eso, de cierta forma, me complicó, pero ahora lo entiendo como parte de la vida. Al parecer es normal e incluso me permitió dimensionar la veracidad de aquella frase que indica que no existe la mala publicidad.

Ahora bien, una de mis complicaciones más curiosas fue aquella confusión del "no querer venderse", en un mundo que por todos lados te grita: ¡¡Compra!! o ¡¡Vende!! Pero, en mi favor diré que son cuestionamientos comunes entre quienes se dedican al arte en sus diversas formas, además de que quienes se dedican a este rubro efectivamente son más sensibles. Bueno, es parte de los gajes del oficio y tiene sus consecuencias, pero lo importante es tratar de poner remedio a ciertas problemáticas, y creo que ya estamos encaminados.

Es por ello que convertir un libro que ilustra las letras de canciones de un afamado autor, alguien respetado, que además nos plantea una alternativa de sociedad, no es llegar y tomarlo para convertirlo en un producto de merchandising. Bueno, quizá exagero en este punto y toca desdramatizar y "superarlo", pero fueron las vueltas que me di antes de tomar esos dibujos y convertirlos en un libro para colorear.

Y en la medida en que editaba las ilustraciones seleccionadas, escuchaba las canciones y me fui acordando de los pormenores que me condujeron a hacer ese trabajo. Por lo tanto, me puse a releer la introducción de ese libro y noté que me faltaba madurez e información; pero no me refiero a información que desvíe mis pensamientos. Al contrario, solo veo que ya nadie cree o, como dicen los expertos contemporáneos: "existe una sociedad muy fragmentada", que además está constantemente controlada, monitoreada y estudiada bajo lógicas de segmentos de mercado; hoy por hoy, algo aún más exacerbado con el análisis de datos y métricas de las plataformas online existentes; en otras palabras, más fragmentación.

Ante lo descrito, cabe volver a preguntarse: ¿es a propósito todo aquello? En parte sí y en parte no, pero al adentrarnos en uno de esos segmentos encontraremos aquella cultura que dio forma al imaginario de Víctor Jara, esa "data", a estas alturas, muy extraña, la cual brilla como una joya y en cuyas facetas apreciamos detalles como murales, afiches, carátulas de discos, revistas o una sociedad con personas conscientes, y donde además destacaba el trabajo de profesionales como el diseñador Luis Albornoz o el fotógrafo Luis Poirot, entre tantos otros que, de alguna u otra forma, fueron referentes e inspiración para resignificar en algunas de las ilustraciones realizadas.

Bueno, todo esto que narro, de alguna u otra forma, al colocarlo a disposición de todos y todas en este trabajo donde reinvento un libro y lo transformo en otro para colorear, sin duda puede convertirse en una simpática experiencia para desconectarse un momento de los aparatos móviles y sus redes con algoritmos que ahora encuadran las perspectivas de todas las personas.


Día del lanzamiento en el GAM
¿De un canto ilustrado a uno para colorear?
Pableras García SpA 24 de julio de 2026
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